El gráfico no es el análisis.
La mayor parte del tiempo se va en los datos, antes de que nadie haga una pregunta.
En 2012, Kandel, Paepcke, Hellerstein y Heer entrevistaron a 35 analistas de datos de 25 organizaciones. Querían ver cómo se hacía el análisis en el trabajo diario, no en una demostración. Lo que oyeron no trataba sobre todo de gráficos. Trataba de los datos anteriores al gráfico. Encontrar y corregir los datos era, con frecuencia, la parte más lenta, y las herramientas de visualización servían de poco para esa tarea.
Un analista lo dijo en cifras de su propia semana: más de la mitad del tiempo se iba en integrar, limpiar y transformar datos, y tenía suerte si llegaba a analizar. El análisis, que es lo que da nombre al puesto, quedaba para cuando sobraba tiempo. No era el centro de la jornada. Era lo que ocurría al final, si ocurría.
Seis de los analistas más técnicos usaban los gráficos interactivos solo para exponer una historia que ya conocían. No exploraban con ellos, porque no podían trabajar los datos dentro de esas herramientas. Hacían el trabajo en otro lugar y volvían al gráfico para mostrar el resultado. El gráfico era la diapositiva. No era el sitio donde se pensaba.
El criterio de diseño se mantiene por una razón distinta de la frecuencia. Si la parte lenta consiste en dejar los datos en condiciones, una herramienta que solo empieza cuando eso ya está hecho se salta la parte difícil. Un sistema de análisis tiene que funcionar sobre los datos que el negocio ya tiene, en el sitio donde ya están. Pedir una segunda copia dentro de una aplicación de gráficos crea otro sitio que limpiar, otro sitio que se queda viejo y otra discusión sobre cuál de las dos copias es la válida. La parte lenta no desaparece. Se hace dos veces.
Un ejemplo ayuda a verlo. Si el analista pasa la primera mitad de la semana juntando y limpiando datos, el gráfico de la segunda mitad no es el análisis. Es la forma de contar un análisis que ya ocurrió. Empezar por el gráfico obliga a esperar a que esa primera mitad termine en otro sitio, o a copiar los datos para poder empezar. Las dos opciones dejan la parte lenta fuera de la herramienta.
Un panel que empieza con los datos ya limpios empieza después del trabajo. Puede parecer terminado. Lo que muestra se hizo antes, en otra parte.
Y no queda más que decirlo claro: no empieces por el gráfico. En esas entrevistas, la mayor parte del tiempo se iba en dejar los datos en condiciones, y el gráfico llegaba cuando la historia ya estaba clara. Haz la pregunta sobre los datos que la empresa ya tiene, en el sitio donde ya están. Si la herramienta pide una copia aparte, vas a limpiar dos veces y a discutir cuál de las dos es la buena.
“Enterprise Data Analysis and Visualization: An Interview Study”, IEEE VAST, 2012. https://idl.cs.washington.edu/files/2012-EnterpriseAnalysisInterviews-VAST.pdf