Una estancia más larga no es una noche más barata.
El huésped espera que una estancia más larga cueste menos por noche. El registro publicado suele ir al revés.
Riasi, Schwartz y Liu publicaron en 2017, en el Cornell Hospitality Quarterly, un resultado que choca con la intuición. De media, los hoteles de su registro cobraban más por noche a medida que la estancia se alargaba. No menos. Más.
La intuición es fácil de reconocer. Quien reserva cuatro noches suele pensar que la cuarta saldrá un poco más barata que la primera, como un envase mayor de casi cualquier producto. Esa expectativa es real. La tarifa del registro también es real. No son el mismo hecho, y no apuntan en la misma dirección.
Un solo número de esta noche no puede recoger las dos cosas. Muestra una cifra para una noche y da por supuesto que la noche es toda la historia. No lo es. La duración cambia lo que vale esa noche. Un jueves dentro de una reserva de tres noches no es el mismo producto que un jueves vendido suelto. En el registro, de media, la cifra por noche subió cuando la estancia se alargó. El artículo no atribuye ese movimiento a un solo motivo de un solo hotel. Informa de la dirección.
Esa última frase hay que leerla despacio. “Dirección” significa hacia arriba o hacia abajo. No significa un porcentaje que se pueda copiar y pegar en el viernes de un hotel concreto. El trabajo no dice “cobra un X % más a partir de la tercera noche”. Dice que, de media, la noche salió más cara cuando la estancia fue más larga. Aplicar un porcentaje propio exige mirar las estancias propias. El artículo no lo hace por el hotel.
La razón que acompaña a la tarifa tiene que decir, por tanto, dos cosas: si la estancia es de una noche o de varias, y qué efecto tuvo esa duración en la cifra. Si no lo dice, quien lee el número completa el hueco con la expectativa habitual, que es justo la que el registro suele contradecir. La explicación no está de más. Sin ella, el número se lee al revés.
Por lo tanto, no des por hecho que una estancia más larga debe salir más barata por noche. En el registro publicado, de media, ocurrió lo contrario, y ese dato es una dirección, no un porcentaje para copiar. Al lado de la tarifa, indica si la estancia es de una noche o de varias y qué hizo esa duración con la cifra. El descuento, si lo hay, tiene que salir de tus propias estancias.
Riasi, Schwartz y Liu, “Revenue management and length-of-stay-based room pricing”, Cornell Hospitality Quarterly, 2017.